A partir del atardecer del jueves 29 de abril 2021 hasta la tarde del viernes 30 se celebra Lag Ba’Omer, una festividad atípica dentro de las que marca el calendario hebreo, que a diferencia de las otras, no se menciona en la Biblia.

Lag Ba’Omer (en hebreo:ל»ג בעומר, literalmente es el trigésimo tercer día del Omer (Omer significa «pequeño manojo de espigas») y es el nombre dado al día 18 de Iyar en el calendario hebreo.
De acuerdo con la tradición, la tristeza y el pesar que acompañan a la Cuenta del Omer son interrumpidos en este día. Hay dos bases para este mandamiento: la primera es que en este día cesó la peste que había brotado entre los discípulos de Rabí Akiva, y la segunda es que en esta fecha se conmemora el aniversario de fallecimiento de Rabí Shimon bar Yojai.

Lag Ba’Omer es una festividad relativamente fuera de lo común en el calendario hebreo porque no tiene normas sino únicamente costumbres que fueron desarrollándose con el transcurso de los años. No hay en ningún lugar un imperativo de festejar o señalar siquiera ese día. Se fue desarrollando aparentemente en la tradición de algunas comunidades como un día en el cual se rompen las costumbres de duelo del conteo del Omer.
Se festeja entre la festividad de Pésaj y la festividad de Shavuot. Lag Ba’Omer acontece el 18 deIyar y el 33 de la cuenta del Omer, cuenta que se realiza entre Pésaj y Shavuot. El Omer era una medida de cebada que se ofrendaba en el Templo de Jerusalem, el segundo día de Pésaj dando comienzo a la cosecha en toda la tierra de Israel. Este día el pueblo judío comenzaba a contar 7 semanas completas hasta la festividad de Shavuot, en la cual traían las primicias de las cosechas al Templo como ofrenda, en este día se recordaba la entrega de los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí.
En el siglo II en Lag Ba’Omer, fallece Rabí Shimón Bar Yojai (Rashbi) el alumno pródigo de Rabí Akiva, celebre místico a quien se le atribuye la autoría del Zohar. Antes de expirar pide a sus alumnos que este día se convierta en una festividad y día de alegría. Otra razón por la cual se festeja es, que hubo una plaga que diezmo a los alumnos de Rabí Akiva matando a más de 24.000 en el día de Lag Ba’Omer las muertes terminaron.
Lag Ba’Omer es una de las festividades que sitúan en un lugar central al fuego. Hay por un lado, una conexión entre el fuego y la rebelión y el combate de los judíos y por el otro, las llamas de santidad y cercanía a D’s.
Por generaciones se festeja este día saliendo a los bosques con arcos y flechas haciendo grandes fogatas. Esta costumbre se origina ya que en la época del dominio romano sobre Israel se prohibía el estudio de la Torá, por ello los estudiantes salían al bosque con arcos y flechas para evitar que las patrullas se dieran cuenta que se dirigían a estudiar Torá y pensaran que los estudiantes iban a cazar.

En Israel se acostumbra visitar la tumba de Rabí Shimón bar Yojai en la ciudad de Merón, en la Galilea, al norte de Israel. Miles de personas peregrinan en este día convirtiendo la ciudad en una gran fiesta.
¿Cuándo adquirió «Lag Ba’Omer» su carácter festivo y por qué causa?
Una leyenda talmúdica refiere que el gran Rabí Akiva llegó a tener «doce mil pares de alumnos», y que todos murieron en un mismo lapso … entre «Pesaj» y «Shavuot». Los Gaonitas (jefes de las Academias de Babilonia, siglos VI al XI), mencionan dicha fuente y afirman que, a partir de entonces, se determinó que no se celebraran casamientos durante ese período.
¿»En qué se diferenció, entonces, «Lag Ba’Omer» de los demás días del Cómputo? Un grande de Israel lo explica así: «Afirma una tradición de los Gaonitas Z»L, que en el día de «Lag Ba’Omer» cesó la mortandad, y que por eso también debían dejar de atormentarse».
Cabe inferir de sus palabras que en esa fecha sucedió algo fuera de lo común, razón por la cual se determinó que el día fuera festivo; y así se lo consideró desde tiempos muy remotos.
Dijo Rabí Shimón Bar Yojái:
«Tres dádivas le otorgó el Santo Bendito Sea al Pueblo de Israel, mas ninguna de las tres le llegó exenta de dolores. Ellas son: la Torá, la Tierra de Israel y el Mundo Venidero».


La Rebelión de Bar Kojva:
La opresión creciente, los pesados impuestos y la expulsión de los campesinos de sus tierras, empobrecieron al pueblo de Judea. Los edictos del emperador Adriano, que les prohibían cumplir con los preceptos de su religión, a fin de imponerles la cultura romana, sublevaron a los hijos del país. Muchos de ellos no se resignaron a ver a Jerusalem transformada en ciudad pagana, bajo su nuevo nombre de Elia Capitolina. Y la pretensión de Adriano de construir en el Monte del Templo un santuario dedicado a Júpiter, colmó todas las medidas. Entonces se fueron apalabrando para la rebelión.
La misma estalló en el 132 y duró 3 años, hasta el 135. Su jefe era Shimón Bar Coziba (así llamado por ser Coziba su ciudad natal). Los Sabios de Israel apoyaron a los rebeldes, y entre ellos el más ilustre, Rabí Akiva. Se cuenta que fue él quien cambió el nombre de Bar Coziba por el de Bar Kojva (Hijo de la Estrella), inspirándose en el versículo 17 de Números XXIV: «Daraj Kojav MiIaakov» (= «De Iaakov ha salido una estrella»). Rabí Akiva creía que se aproximaba la hora de la Redención. En el Talmud se refiere que cuando veía a Bar Kojva, exclamaba: «¡Éste es el Rey, el Mesías!».
Los numerosos discípulos de Rabí Akiva se plegaron a la insurrección y tomaron parte activa en la lucha. De acuerdo con una tradición popular, los días posteriores a la festividad de «Pésaj» fueron muy duros para los combatientes. Muchos fueron hechos prisioneros o cayeron en los campos de batalla. A ellos alude el Talmud cuando habla de «12 mil pares de alumnos de Rabí Akiva que murieron en ese tiempo». Y tal vez por eso pasó a ser un período de duelo. Según la misma tradición, el día 33º en el Cómputo del «Ómer» se produjo un giro inesperado a favor de los rebeldes. Es posible que los hombres de Bar Kojva hayan logrado ese día reconquistar Jerusalem; y de ahí la explosión de alegría que acompaña a esa fecha.
Rabí Shimón Bar Yojái.
Rabí Shimón Bar Yojái, uno de los discípulos más brillantes de Rabí Akiva, se encontraba también entre los inspiradores de la rebelión. Debió huir de los romanos, que lo perseguían para quitarle la vida, y en torno de su figura se tejieron muchas leyendas. Nuevamente es en el Talmud donde las hallamos registradas. Se dice que él y su hijo vivieron 13 años ocultos en una caverna, hasta que pasó el peligro, y que Rabí Shimón Bar Yojái murió un día de «Lag Ba’Omer».
Siguiendo una antigua costumbre, se suele honrar la memoria de un grande de Israel yendo a rezar sobre su tumba en los aniversarios de su muerte. De ahí la tradición de reunirse en «Lag Ba’Omer» junto a la tumba de Rabí Shimón Bar Yojái, en Merón. Para algunos Cabalistas, sería ese gran sabio el autor del famoso «Libro del Zóhar», que contiene los fundamentos de la Cábala o «Jojmat Hanistar» (El Saber Oculto).
Por eso, los adeptos a la Cábala y otros judíos devotos realizan en Merón, en «Lag Ba’Omer», la llamada «Hilulá» (Celebración). Encienden fogatas porque, según una leyenda, al morir Rabí Shimón Bar Yojái su casa se llenó de luz y de un fuego que duró todo ese día. A lo largo de la noche se entonan canciones y plegarias compuestas en honor del gran tanaíta.
En algunas comunidades sefaradíes, las costumbres de duelo propias de los días que transcurren entre «Pésaj» y «Shavuot», suelen hacerse menos severas después de «Lag Ba’Omer».


Salidas al campo: Arcos y flechas son característicos de «Lag Ba’Omer» en el particular estilo de vida que se constituyó en la Diáspora del Este Europeo y que se reflejó en su literatura.
Ese día, los «melámdim» (maestros elementales) salían de excursión con sus alumnos. Los mismos niños armaban arcos con las ramas de los árboles, y dirigidos por el «Rebe» se ejercitaban en el lanzamiento de las flechas. Estos juegos, y los paseos por campos y bosques, iban acompañados de relatos sobre el heroísmo de Bar Kojva y sus hombres.


Excursiones y Fogatas: En Medinat Israel se festeja «Lag Ba’Omer» con excursiones y competencias deportivas. Pero el carácter propio de la celebración nocturna está dado por miles de fogatas que jóvenes y adultos encienden en toda la extensión del país. Alrededor de las mismas, pasan largas horas cantando y bailando. Hay quienes suponen que esta tradición procede de la antigua costumbre de encender fuegos en lo alto de las montañas, para anunciar a los habitantes de aldeas y poblados el comienzo de un nuevo mes. Y tal vez por el mismo medio se daban a conocer también las victorias en la guerra.


Corte de pelo a los niños: El día de «Lag Ba’Omer», los Cabalistas discípulos del Arí llevan a Merón a sus niños que han cumplido 3 años, para cortarles el pelo en ese lugar. Dicha costumbre se suma a otras que expresan la interrupción de los días de duelo dentro del cómputo del «Omer». El corte de pelo es acompañado de un ritual que incluye canciones, danzas y también tortas y vino.


Orígenes de la festividad: Pese a los usos mencionados, los orígenes de «Lag Ba’Omer» permanecen inciertos. Se supone que el halo de misterio que envuelve a la festividad responde a motivos históricos, ya que el hecho mismo de fijar un día que recordara a los héroes de la rebelión, constituía un desafío y un gesto de resistencia a los opresores, y podía traer consecuencias no deseadas.
También al pueblo mismo debía resultarle conflictiva la celebración de una victoria que terminó siendo efímera.
Las circunstancias habían cambiado. La insurrección reprimida con la mayor crueldad y las duras leyes que le siguieron, no constituían, por cierto, un motivo de alegría. De modo que los orígenes de la festividad quedaron semiocultos, y sólo veladas alusiones aparecen en ciertas leyendas talmúdicas. Ellas se refieren a una grave epidemia que afectó a miles de jóvenes y terminó con sus vidas. La epidemia se interrumpió en el día de «Lag Ba’Omer», y desde entonces ese día se festeja con regocijo.

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