Aún lejos, festejamos cerca. Por Lic. Graciela Polonsky

Está por iniciar el año 5781. Lo comenzaremos ¿más separados físicamente que juntos, y deberemos buscar la manera de estar más juntos espiritualmente que separados?


A través del tiempo y la historia, el pueblo judío se dispersó (o las circunstancias hicieron que…) y las familias se separaron, parte de las mismas quedaron de un lado de los límites territoriales y parte de los otros. Tan separadas quedaron algunas, que hasta el extenso océano las dividió.

Buscando como siempre, con la creatividad la meta de encontrarnos, de celebrar, de estar juntos y en familia y con amigos, en cada época nos ingeniamos para estar presentes. Usando el correo que llevaba nuestros kartisim, que debíamos preparar con tiempo; juntándonos con los “paisanos” del barrio, abriéndole las puertas a aquellos que estaban solos, reuniéndonos alrededor de la mesa familiar con los chicos cantando las canciones que aprendieron en el shule… y seguramente, algunos, en alguna época en la soledad de la casa que los cobijó.


… Porque estamos acostumbrados a celebrar juntos, a reunirnos en torno a la mesa, a disfrutar de la comida que esperamos con ansias durante todo un año, ese encuentro que quedará en nuestro recuerdo: olores y sabores de fiesta que junto con el barullo hacen a la reunión familiar.


Qué enseñanza nos dejará este año… sin dudas, para pensar y reconvertir. Y surge la pregunta… ¿Podremos estar todos juntos, aun estando separados en este Rosh Hashaná y Iom Kipur?
Dónde todo es blanco o negro podemos encontrar la riqueza de los grises. Siempre depende de cómo miramos, de nuestro punto de vista, del foco que enfocamos.


El 5781 nos da la posibilidad del encuentro a través de la tecnología, porque distanciamiento físico, es decir cuidarnos y cuidar a los nuestros, no significa distanciamiento social. Somos seres sociales y necesitamos del encuentro. Las fiestas son momentos de encuentro y así como abrimos las puertas, en tiempos de otra normalidad, a aquellos que están solos; debemos estar atentos a que no queden solos aquellos que tienen poco acceso a las conexiones tecnológicas buscando la manera de que participen del encuentro. El encuentro cálido, la calidez del encuentro…


El 5781 es un año para pintar con grises, para usar tonalidades; el negro y el blanco, los extremos, las polaridades, no nos dan posibilidad de flexibilizarnos y adaptarnos a esta normalidad que nos toca vivir hoy y adaptarnos para disfrutar de estos encuentros
Este año no nos preguntaremos quién pone la casa, hasta qué hora tengo que quedarme, si tengo que ir o no, qué tengo que llevar, si me toca cocinar más o menos que a otros, si me queda todo por limpiar… Quién se sienta al lado de quién, qué hacemos con tal que no le habla a cuál….


Empezar el 5781 nos propone un encuentro distinto… construir con creatividad un espacio común para compartir que nos permita juntarnos, vernos y brindar a la distancia.
Todos juntos y con distancia física, somos muchos, pero hay algo que nos hace ser uno, eso, que nos identifica con el ser judío
Lejaim!


Por Lic. y Counselor Graciela Polonsky

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