Este año, Sucot comienza en Shabbat, hoy, viernes 25 de septiembre, por la noche.

Y tomaréis en el primer día [de Sucot] un fruto de un árbol cítrico (etrog), ramas de palmera (lulab), una rama de mirto (hadás) y sauces de arroyo (arabá), y os regocijaréis ante HaShem, vuestro Dios, por siete días” (Levítico 23:40).

CUATRO PLANTAS, UNA MITZVA
Durante la festividad de Sucot, la Torá nos indica tomar cuatro especies vegetales, tres ramas y un fruto: un lulab (una rama joven de palmera datilera), dos arabot (ramas de sauce), tres hadasim (ramas de mirto) y un etrog (en español, cidra, un fruto parecido al limón). Esta Mitzva se conoce como la de las «cuatro especies» (ארבעת המינים) o la «Mitzva del lulab».
Nuestros Sabios explicaron que las cuatro especies representan cuatro tipos de individuos que forman parte del pueblo judío. No todos tienen el mismo conocimiento de la Torá, ni todos observan las Mitzvoth de la misma manera. Y sin embargo, todos forman, o deben formar, parte de una misma comunidad.
Los Sabios comparan el sabor de cada especie con el estudio de la Torá, y su aroma con las buenas acciones y el cumplimiento de las Mitzvoth.

1.El etrog tiene buen sabor y buen aroma. Representa al judío que estudia Torá y también la lleva a la práctica: el conocimiento y la acción.

2.El lulab proviene de la palmera datilera, cuyo fruto, el dátil, es dulce pero no tiene un aroma especial. Representa a quien estudia y conoce la Torá, pero no siempre traduce ese conocimiento en acciones.

3.El hadás, el mirto, tiene un aroma muy agradable, pero no es comestible. Representa a quien hace buenas acciones y observa las Mitzvoth, pero sabe poca Torá porque no tuvo la oportunidad de profundizar en su estudio.

4.Finalmente está la arabá, la rama de sauce, que no tiene sabor ni aroma. Representa al judío que no estudió Torá y que tampoco lleva una vida particularmente observante, muchas veces porque nunca tuvo la oportunidad de recibir una educación judía adecuada.

Así describieron nuestros Sabios, ¡hace dos mil años atrás!, la composición de una comunidad judía típica.

En Sucot, estos cuatro individuos tan diferentes se juntan, se ponen al mismo nivel y «se elevan», todos juntos. El mensaje es claro: si falta una sola de las cuatro especies, no se puede cumplir la Mitzva. No se puede reemplazar la arabá por un segundo etrog, aunque el etrog sea, supuestamente, la especie más prestigiosa. Tampoco se puede decir: «Esta especie tiene menos cualidades, prescindamos de ella». La Mitzva consiste precisamente en tomar las cuatro juntas.
ELEVAR LAS CUATRO ESPECIES
En Sucot tomamos las cuatro especies, las acercamos unas a otras, las sostenemos firmemente en nuestras manos, pronunciamos la berajá y las elevamos.

Tal vez este sea el mensaje más hermoso de esta Mitzva: aprender a sostenernos unos a otros y a elevarnos todos juntos, cada uno hacia su próximo nivel. Unidad no significa uniformidad. Para algunos, elevarse será pasar de 80 a 90, o de 90 a 100. Para otros, de 0 a 5, o de 10 a 20.

Lo principal es crecer juntos. Elevarnos sin separarnos.
Jag Sucot Sameaj

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