En Rosh Hashana es tradicional que la familia se reúna alrededor de la mesa para participar de una comida festiva integrada por platos especiales, entre los cuales hay diferencias entre las costumbres ashkenazies y sefaradíes.
En el TaNaJ, en el libro de Nehemías (cap. 8, vers. 9 y10), esta escrito que que al principio del séptimo mes, después de leerse el rollo de Torá: “Entonces Nehemías…con Ezra el sacerdote… dijeron a todo el pueblo: Hoy es día santo al Señor, vuestro Dios; no estéis tristes ni lloréis… Id y comed manjares gordos y bebed vinos sabrosos y enviad porciones para quienes nadie ha hecho provisión, porque este día es santo a nuestro Señor”.
Por su parte, en el Talmud aparecen en dos pasajes: Oraiot 12a y Keritot 6, en los cuales Abaie, amoraita babilónico del siglo IV e.c., luego de un pasaje que explica como llevar a cabo un augurio para averiguar si se volverá a casa después de un viaje, afirma: “Ahora que has dicho que un augurio es efectivo, una persona debería estar siempre acostumbrada a ver (lemejezay) kara (calabaza), rubia (heno griego), kartey (puerro), silka (remolacha) y tamrey (dátiles) en Rosh Hashana. Rashí explica este párrafo diciendo: ¨De éstas [comidas] algunas crecen rápido o son dulces como un augurio para un año nuevo bueno y dulce¨. Explicaciones similares brindan diversos jajamim y también es dada en Majzor Vitry, (que fue editado por el estudiante de Rashi, R. Shimshon de Vitry ca. 1120), donde después de discutir algunas de estas costumbres, dice: “Todo lo nuevo y claro y bueno – para un buen augurio para todo el pueblo judío.”
De esta explicación surge la costumbre de colocar en la mesa festiva de Rosh Hashaná platos con calabazas, ful egipcio (porotos), puerros, verduras, espinacas y dátiles y decir sobre ellas bendiciones especiales relacionadas con tener un año bueno y dulce antes de comerlas. Tradición esta que mantuvieron los judíos sefaradíes y orientales.
En cambio los judíos ashkenazíes comían manzana dulce con miel mientras dicen ¨Que podamos tener un año dulce¨.
Otra costumbre es colocar en la mesa trozos de carnes grasas de carnero u oveja, en remplazo de sus cabezas, como indican textos talmúdicos, con el sentido de que esos días sean la cabeza del año. Costumbre que los ashkenazím efectúan con una cabeza de pescado.
De acuerdo a la región también se come granadas; zanahorias, que en idish se dice merim y es el tradicional zimes.
En la actualidad los judíos sefaradim y de los países islámicos u orientales, efectúan en las noches de Rosh Hashana un Seder (orden) integrado de 6 a 11 alimentos diferentes, que comen después de recitar las bendiciones apropiadas sobre cada uno. Por su parte los ashkenazim comen, una manzana dulce con miel, la cabeza de un pescado o de una oveja, y tzimes.

Es costumbre en Rosh Hashaná (y frecuentemente hasta el final de Sucot) no comer «egozim» las cuales son nueces y, según algunos, avellanas. La gematria (equivalente numérico) de egoz (nuez) es la misma que de la palabra en hebreo para pecado “jet”. Siendo así, se abstiene de comer nueces para que ni siquiera se aluda al concepto de pecado en el Día del Juicio. Para averiguar la costumbre de la comunidad a la que se pertenece recomendamos consultar a su rabino. Hecha esta salvedad, brindamos a continuación dos recetas de comidas especiales para Rosh Hashaná:


Kugel de zanahoria y manzana
Ingredientes: 5 huevos, ½ taza de aceite, ½ taza de azúcar, 1 ½ taza de zanahorias ralladas, 2 manzanas, peladas y ralladas, ¾ taza de pasas de uvas, ¾ taza de harina, ½ taza matzemel (harina de matzá) que puede reemplazarse por harina común; 3 cucharadas de jugo de limón fresco y 2 cucharaditas de canela.
Preparación: en un bol amplio mezclar bien todos los ingredientes y colocar en una fuente.
Cocción: Colocar la fuente en el horno, a 180°C, y cocinar la mezcla durante 40 minutos, luego de lo cual se troza y el kugel está listo para ser servido.

Latkes (panqueques) de espinaca y papa
Ingredientes (para aproximadamente 20 latkes): 6 a 8 papas, 1 cebolla mediana, 3 huevos, 2 dientes de ajo, 3 tazas de espinaca, ¼ taza de matzemel, ¼ taza de harina, 1 cucharadita de sal, ¼ cucharadita de pimienta negra molida y 4 cucharadas de aceite de oliva.
Preparación: Pelar las papas y la cebolla, picar los dientes de ajo y la espinaca (si se utiliza espinaca congelada, hay que descongelarla y estrujarla con las manos antes de picar); ralla las papas y la cebolla y colocarlas en un recipiente grande, agregar el ajo y la espinaca. Mezclar bien y sacar el exceso de líquido. Una vez que está bien mezclado se le agregan los huevos, el matzemel, la harina, el jugo de limón y la canela. Si la mezcla está muy líquida, agregar un poco más de harina, y se la deja descansar 5 minutos mientras se calientan el aceite en un sartén de teflón.
Cocción: Verter cucharadas grandes de la mezcla en el sartén y cada cucharada aplastarla para que tenga un espesor aproximado de 2 centímetros. Cocinar hasta que estén dorados y luego darles vuelta y continuar cocinándolos hasta que el segundo lado también esté dorado.

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