“El Dogma, la ilusión del paraíso” es una obra de teatro muy interesante que se está presentando en el Teatro Multiescena, Avenida Corrientes 1764, todos los jueves a las 20:30 horas.

Está es una obra basada en la novela de Sholem Asch escrita en 1906, “Der Got Fun Nekome-El Dios de la Venganza”, readaptada y ubicada a fines de 1918, previo a la Semana Trágica, en la Ciudad de Buenos Aires en el barrio de Once.  Esta obra relata una de las épocas más oscuras de la historia de la comunidad judía Argentina: la prostitución judía de mujeres, traídas engañadas a Buenos Aires y explotadas por los cafishos o malandrines de la época. La prostitución no era, solo de la comunidad judía, eran de todas las colectividades. Especialmente las prostitutas francesas que están muy mencionadas en el tango argentino. También debemos subrayar que era una época de una gran inmigración masculina donde se necesitaban mujeres y, pese a que la prostitución no era legal, era casi necesaria.

El personaje de Yanke (Jacobo), dueño del prostíbulo, interpretado por el excelente actor, Charley Rappaport, que en los diversos momentos de la obra tiene actuaciones que impactan; tanto cuando negocia su tarea, como cuanto intentan casar a su hija o cuando desesperado, por la situación que se produce, se refiere a la venganza de Dios. También debemos resaltar la actuación de Ximena Di Toro, que interpreta el papel de “Manke”, una de las prostitutas, y la hija de Jacobo, María Ventura.

Fotografía gentileza de Roby Macber

Con respecto a Daniel Teveles, quien dirigió, hizo la puesta en escena y diseño la escenografía, tenemos que mencionar, que, en una conversación personal, le planteó a La Luz que ha estudiado mucho el tema habiendo leído, casi una docena de libros, lo que es muy importante porque ubica a la obra en un momento muy especial. Otro hecho que nos llamó poderosamente la atención, son los textos del personaje del Intendente, que son muy actuales, si bien son del siglo pasado, pareciera algún intendente cercano a la Ciudad de Buenos Aires. Lo que no nos pareció agradable, fueron algunos de los textos pronunciados por el personaje del rabino, no por la actuación de Carlos Benincasa, sino por el guion en sí, que consideramos que pueden haber estado mucho menos resaltados.

Lo que sí nos disgusto fue cierta utilización del lenguaje, que, si bien las malas palabras pueden ser muy útiles en ciertos momentos de la obra, creemos que en algún caso sea ha exagerado su utilización, se podría haber utilizado un lenguaje menos soez. Por otra parte, y continuando con la temática del lenguaje, en las primeras escenas, destacamos que la utilización del idioma idish y el recurso de una pantalla en escena para la traducción al público genera un involucramiento aún mayor con la temática.  

Por último, queremos mencionar que el tema tratado es muy duro y, si bien, puede parecer una historia rosa que un explotador sexual se casara con una madama era algo evidente en esa época, donde también las prostitutas eran rematadas por los dueños de los prostíbulos.

No queremos dejar de mencionar el libro, “Trilogía de la Trata de Blancas”, que es muy difícil de conseguir, pero que en Buenos Aires destapó la organización más famosa de la prostitución judía: Zwi Migdal. Este ejemplar fue escrito por el comisario Julio L. Alsogaray en los años 30´y, particularmente, en esta obra de teatro hay mucho de lo que él denunció.

Quienes le gusta el teatro y están dispuestos a ver una obra, muy fuerte, que quizás en algunos momentos pueda resultar con algún aspecto antisemita le recomendamos ir a ver los jueves, “El Dogma, la ilusión del paraíso” en el Teatro Multiescena.

Ficha Técnica y artística :

Elenco: Gabriela Barrios; Charley Rapaport; Marta Quarleri; Ximena Di Toro; María Ventura; Mauricio Sajera; Marian Hansen; Federico Andrés; Carlos Benincasa; Carolina Arellano y Andrea Boass.

Realización de vestuario: Tamara Olivencia y María Carcaño.

Realización Escenográfica: Edgardo Ocampo Orozco y Tamara Olivencia.

Música original y diseño de sonido: Daniel Schnock.

Prensa: Duche y Zarate.

Diseño de luces: Adrián Grimozzi.

Coach y traducción del idish: Nejama Barad.

Foto y diseño gráfico: Nahuel Lamoglia.

Video: Emiliano Erratchu.

Multimedia: Pauli Cotton.

Técnico y manejo video: Alan Monserrat.

Asistencia de dirección: Tamara Olivencia.

Dirección, puesta en escena y diseño escenográfico: Daniel Teveles.

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