Hoy se conmemora el 84 aniversario de la Kristallnacht, o la Noche de los Cristales Rotos, sucedida en la noche del 9 y 10 de noviembre de 1938. Este hecho es considerado el mayor pogrom de la historia, en manos de la Alemania nazi. En aquella fatídica noche, se destruyeron y lincharon negocios y establecimientos de propiedad judía, así como sinagogas, por parte de las fuerzas de seguridad del nazismo y la población civil.
Presentado por los responsables nazis, como una reacción espontánea de la población tras el asesinato, el 7 de noviembre de 1938, de Ernst vom Rath, secretario de la embajada alemana en París por un judío polaco de origen alemán, Herschel Grynszpan, los ataques fueron cometidos por miembros de la Sturmabteilung (SA), la Schutzstaffel (SS) y las Juventudes Hitlerianas, apoyadas por el Sicherheitsdienst (SD), la Gestapo y otras fuerzas de la policía.
Estos pogroms fueron dirigidos contra los ciudadanos judíos y sus propiedades, así como también contra las sinagogas de todo el país. Los ataques dejaron las calles cubiertas de vidrios rotos pertenecientes a los escaparates de las tiendas y a las ventanas de los edificios de propiedad judía, lo que le da el nombre al episodio.


Este miércoles, 84 años después del pogrom nazi, fueron donadas imágenes inéditas tomadas por fotógrafos nazis durante el pogrom a la ciudad de Nüremberg y la cercana ciudad de Futrth, según publicó el diario británico de The Guardian. Estas imágenes terminaron en posesión de un militar judío estadounidense que fue desplegado en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, que no se sabe cómo obtuvo las fotos, incluso nunca habló con su familia de ello. Todo este material fue donado a Yad Vashem.


El jefe de fotografía del Museo del Holocausto de Israel, Jonathan Matthews, expresó que las fotos disipan el mito de que los ataques fueron “un estallido espontaneo de violencia” en lugar de un pogrom orquestado por el Estado. En este sentido, Matthews dijo que eran las primeras fotos en las que se mostraban acciones en el interior de las casas dado que “la mayoría de las imágenes que tenemos de la Kristallnacht son del interior”.


Al menos 91 ciudadanos judíos fueron asesinados durante los ataques y otros 30.000 fueron detenidos y posteriormente deportados en masa3 a los campos de concentración de Sachsenhausen, Buchenwald y Dachau. Las casas de la población judía, así como sus hospitales y sus escuelas, fueron saqueadas y destruidas por los atacantes. Más de 1000 sinagogas fueron quemadas —95 solo en Viena— y más de 7000 tiendas de propiedad de judíos fueron destruidas o seriamente dañadas.
La Kristallnacht fue el inicio de una persistente persecución política y económica a la población judía, y es considerada por los historiadores como parte de la política racial en la Alemania nazi y el paso previo del inicio de la Solución Final y del Holocausto.

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