portada del libro de David Fleischer

Por Judea (Jubilado del Abasto)

Los años no pasan en vano, y la memoria institucional se debe nutrir con el aporte de quienes fueron los activos protagonistas de los hechos que jalonaron la actividad, en la mayoría de los casos febril, de los organismos que componen nuestra comunidad judía de la República Argentina.

Este Jubilado del Abasto, luego de un largo período, pandemia mediante, volvió a interesarse por el quehacer comunitario, pero no sólo observando el desarrollo de la inmensa actividad comunitaria, sino refrescando su memoria mediante los mensajes que le han brindado algunos de los protagonistas que se han destacado por su actividad dirigencial.
Uno de ellos ha sido David Fleischer, quien hace pocos meses editó “Actas de mis actos”, un texto en el que describe, en forma resumida, la actividad que desarrolló a lo largo de 65 años.

A lo largo de todo ese período, Fleischer fue un entusiasta luchador para que los jóvenes de nuestra comunidad se integraran a la actividad institucional, tanto como simples miembros o integrando sus organismos de conducción, un aspecto de su labor que se desprende de la lectura de este libro en el que la impronta personal siempre está presente.
Fleischer ha sido un destacado dirigente de la Sociedad Hebraica Argentina, integrando su Comisión Directiva, y presidiéndola durante ocho años, lo que lo posicionó como un destacado directivo de lo que podemos denominar la comunidad “macabea” argentina.
Pero también tuvo una importante participación, en las últimas décadas del siglo XX, en el intento de modificar la conducción de las instancias centrales comunitarias.
Su proyecto de crear una única entidad central: “Kneset Hakehila”, novedoso en su momento, lo enfrentó con aquellos que antes de los atentados a la Embajada y al edificio de la AMIA, las conducían, si bien en el libro sólo menciona uno de ellos.
En el plano internacional su actividad lo potenció como un dirigente macabeo sudamericano que tuvo una importante participación en CLAM, la Confederación Latinoamericana Macabea, de la que también fue su presidente, como así también, participó activamente en el movimiento macabeo mundial, la Unión Mundial Macabi.
Su integración a la Fundación Memoria del Holocausto, primero como vicepresidente y, tiempo después, asumiendo la presidencia, es otro hito en su larga trayectoria dirigencial, pues durante su gestión se estableció el Museo del Holocausto de la Ciudad de Buenos Aires: lo acaecido durante la Shoá comenzó a difundirse ampliamente en ámbitos ajenos a la comunidad judía.
El relato de cada uno de estos momentos de su actividad, mechado con recuerdos familiares, y un permanente recuerdos a Jaike z’l, conforman “ACTAS de mis actos”, un aporte personal, pero muy interesante, a la historia de nuestra comunidad.

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