Los que aprendimos, los que sabemos, los que esperamos que las acciones tengan consecuencias, esperamos justicia y no hacemos justicia por mano propia. Confiamos en la ley que dice que las elecciones y las acciones tienen una consecuencia.
Quien prepara una Trafic para ser utilizada en un atentado que mató a mansalva a seres humanos, debería tener una consecuencia; y quienes la esperamos pacientemente, no esperamos que esa consecuencia sea la libertad. No esperamos encontrarlo en el bar de la esquina tomando un café con amigos o disfrutando de su familia alegremente mientras las rotas lloran sus muertos en soledad.
Para los que perdieron a sus seres queridos la única sanación sería el imposible reencuentro y ante esa imposibilidad es que esperan saber la verdad; y algo que, al pasar del tiempo, parece cada vez más lejano: obtener justicia.
Y justicia perseguirás… y la perseguimos, y la vienen persiguiendo, año tras año, mes tras mes, día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, segundo tras segundo… Persiguiendo y siguiendo a la justicia…
Vamos detrás de la justicia, siguiéndola en bicicleta, y nuestra bicicleta… es una bicicleta fija… pedaleamos y pedaleamos y sin embargo ahí estamos…
Cada familiar, cada amigo, cada conocido, cada integrante de la Comunidad vive de una manera distinta el duelo y el seguimiento de aquello que sucedió el 18 de julio de 1994. Es imposible generalizar el dolor, el sentir, las maneras de procesar. Pero seguramente el saber que alguno de aquellos que ocasionaron este dolor y generaron semejante atrocidad, sería señalado por la justicia finalmente, traería una cierta esperanza a su búsqueda.
Y volvimos a la bicicleta, y volvieron a la bicicleta… y lamentablemente sigue atornillada al piso. Seguimos pedaleando, seguimos persiguiendo, siguiendo, no a todos, no a cualquiera, somos todos los que creemos que los actos tienen consecuencias y que éstas no se dan por mano propia. Vivimos en sociedad…
Justicia perseguirás…
Somos muchos…
¡No nos cansaremos de pedalear, hasta que comencemos a avanzar!

Por Lic. y Counselor Graciela Polonsky

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